Comunicación y Espacio Divulgativo
Delegaciones de más 30 entidades fiscalizadoras superiores se reúnen en Perú en la Cumbre Internacional de Lucha contra la Corrupción
La presidenta del Tribunal de Cuentas de España, Enriqueta Chicano Jávega, interviene en la mesa sobre integridad y complience en el sector público.
Más de 30 delegaciones de Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS), junto a representantes de organismos internacionales y expertos en gobernanza pública, han participado en un encuentro organizado por OLACEFS, la Comisión Técnica de Lucha contra la Corrupción Transnacional (CTCT) y la Contraloría General de la República del Perú.
En este contexto, la presidenta del Tribunal de Cuentas de España, Enriqueta Chicano Jávega, ha explicado durante su intervención que “la integridad no se construye sumando normas, sino diseñando sistemas coherentes que conecten reglas, procesos y controles”. Asimismo, ha subrayado que “si exigimos integridad al conjunto del sector público, la primera responsabilidad de las instituciones de control es aplicarla a sí mismas” para concluir que, además, es necesario fomentar la cultura de la integridad también en la sociedad.
El congreso ha reunido a más de 500 expertos en un encuentro de alto nivel orientado a analizar los desafíos actuales en materia lucha contra la corrupción, integridad, prevención y rendición de cuentas.
El Congreso, organizado como espacio de intercambio técnico e institucional entre órganos de control, ha estructurado su programa en torno a diferentes mesas dedicadas a la integridad y el compliance en el sector público, el fortalecimiento del control interno y externo, la cooperación internacional y el impacto del control público en la confianza ciudadana. Los debates han girado en torno a la necesidad de avanzar hacia sistemas preventivos basados en la gestión de riesgos, la coordinación entre instituciones y la mejora continua de la calidad del control.
El Congreso ha concluido con un mensaje compartido por las delegaciones participantes: la lucha contra la corrupción exige cooperación internacional, sistemas de control sólidos y una visión estructural que permita no solo detectar irregularidades, sino mejorar los procesos y fortalecer la legitimidad democrática.

